Bolonia Medieval

Actualizado: 16 de marzo de 2025 Lectura en 4 min

Bolonia es una de esas ciudades que te sorprende nada más llegar. Paseas por su centro histórico y parece que el tiempo se haya detenido en la Edad Media, con calles de edificios rojizos, torres que desafían la gravedad...

En este artículo te cuento qué ver en la Bolonia medieval, desde sus emblemáticas torres hasta rincones menos conocidos que merece la pena descubrir.

Por qué Bolonia medieval se conserva tan bien

Lo primero que me sorprendió al visitar Bolonia fue lo bien conservado que está su casco histórico. Teniendo en cuenta que la ciudad sufrió bombardeos intensos durante la Segunda Guerra Mundial, esperaba encontrar más reconstrucciones modernas en el centro.

Aunque sufrió bombardeos y hubo un número considerable de víctimas mortales, la ciudad tuvo la suerte de no ser un objetivo militar tan prioritario como lo fue Milán. Descubre más sobre la historia de Bolonia en el free tour Bolonia imprescindible.

Otro factor clave es la política urbanística de la ciudad. Bolonia ha sido muy estricta a la hora de proteger su patrimonio. No hay edificios altos nuevos en el centro; las únicas estructuras que sobresalen del skyline son las torres medievales, exactamente igual que hace siglos.

Esta combinación de suerte histórica y buena gestión urbanística hace que pasear por Bolonia sea una experiencia única. Es como si te hubieras teletransportado a la Edad Media, pero con todas las comodidades modernas.

Las torres de Bolonia medieval: símbolos de poder entre familias

Durante los siglos XII y XIII, las familias nobles de Bolonia competían por construir la torre más alta. Era una forma de demostrar poder, riqueza y control sobre el territorio en una época marcada por las luchas entre güelfos y gibelinos.

Se estima que llegaron a existir entre 80 y 180 torres en la ciudad, aunque la cifra exacta es objeto de debate entre historiadores. Muchas fueron demolidas, otras se derrumbaron y algunas se reconvirtieron en cárceles o comercios.

Hoy quedan unas 24 en pie, pero dos destacan por encima del resto: la Torre Asinelli y la Torre Garisenda, conocidas como Le Due Torri. Se han convertido en el símbolo de la ciudad y son visibles desde casi cualquier punto del centro.

Torre Asinelli

Con 97 metros de altura, la Torre Asinelli es la torre inclinada más alta de Italia. Sí, inclinada: tiene una desviación de 1,3 metros respecto a la vertical, aunque no se nota tanto como su vecina.

Fue construida entre 1109 y 1119, y en su origen medía unos 60 metros. Se amplió posteriormente hasta alcanzar su altura actual. Durante el siglo XIV pasó a ser propiedad municipal y se usó como fortaleza y prisión.

Puedes subir sus 498 escalones para disfrutar de una vista panorámica impresionante. Desde arriba se aprecia perfectamente el mar de tejados rojizos, los pórticos serpenteando entre las calles y las colinas que rodean la ciudad.

Torre Garisenda y su mención en la Divina Comedia

Junto a la Asinelli se levanta la Torre Garisenda, más baja (48 metros) pero con una inclinación mucho más pronunciada: 3,2 metros. Originalmente, medía 60 metros, igual que su vecina, pero tuvo que recortarse en el siglo XIV porque el terreno cedía.

La Garisenda tiene un vínculo literario importante. Dante Alighieri la mencionó varias veces en sus obras, incluyendo la Divina Comedia. En el Canto XXXI del Infierno, el poeta compara la sensación de ver al gigante Anteo inclinándose con la de observar la torre Garisenda cuando las nubes pasan por encima.

Actualmente (en 2026), no se puede subir a ninguna de las torres por motivos de seguridad. Pero ver las dos torres juntas, inclinadas en direcciones opuestas, es una imagen muy chula.

Iglesias que revelan la Edad Media

Las iglesias de Bolonia son otro pilar fundamental de su patrimonio medieval. Dos destacan especialmente: la Basílica de San Petronio y la Basílica de Santo Stefano.

Basílica de San Petronio

Ubicada en la Piazza Maggiore, San Petronio es una de las iglesias más grandes de Europa. Su construcción comenzó en 1390 con la ambición de superar en tamaño a San Pedro de Roma, aunque nunca se completó.

La fachada inacabada es parte de su encanto. La mitad inferior está revestida de mármol blanco y rosa, mientras que la superior muestra el ladrillo desnudo. Este contraste cuenta la historia de un proyecto que se quedó a medias por falta de fondos y disputas con el Vaticano.

En el interior hay una joya científica: la meridiana de Cassini, el reloj solar más largo del mundo. Una línea de 66,8 metros recorre el suelo de la nave, y al mediodía un rayo de sol entra por un agujero en el techo para marcar la fecha exacta.

Basílica de Santo Stefano: las Siete Iglesias

Este complejo religioso es uno de los lugares más especiales de Bolonia.

Sus orígenes se remontan al siglo V, pero la Edad Media dejó una huella imborrable. La Iglesia del Santo Sepulcro y el Patio de Pilatos recrean los lugares santos de Jerusalén, ya que el complejo se construyó como destino de peregrinación.

Los pórticos: Patrimonio de la Humanidad

Bolonia tiene más de 40 kilómetros de pórticos, los más extensos del mundo. En 2021 fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, un reconocimiento más que merecido.

Los pórticos nacieron en la Edad Media como solución práctica. La Universidad de Bolonia atraía estudiantes de toda Europa, y los propietarios de viviendas querían ampliar sus casas para alquilar habitaciones. La solución fue construir hacia fuera, sobre la calle, creando estos pasillos cubiertos.

Con el tiempo, un decreto municipal obligó a que todos los pórticos tuvieran una altura mínima para permitir el paso de jinetes a caballo. Así se estandarizó su aspecto y se creó la red que hoy conocemos.

El más largo es el Pórtico de San Luca, que conecta la ciudad con el Santuario de la Virgen de San Luca en lo alto de una colina. Son casi 4 kilómetros de arcadas con 666 arcos.

La Universidad más antigua de Europa

La Universidad de Bolonia, fundada en 1088, es considerada la más antigua del mundo occidental. En la Edad Media se convirtió en el centro de estudios jurídicos más importante de Europa, atrayendo a miles de estudiantes de todos los rincones del continente.

El edificio histórico que hay que visitar es el Archiginnasio, que fue sede de la universidad hasta 1803. Su claustro está decorado con los escudos de armas y grafitis que dejaron los antiguos estudiantes, una tradición que se mantuvo durante siglos.

En el piso superior se conserva el Teatro Anatómico, una sala con forma de anfiteatro donde se realizaban disecciones públicas. Los estudiantes de medicina se sentaban en gradas de madera para observar cómo los profesores abrían cadáveres. Macabro, pero era la vanguardia científica de la época.

La presencia universitaria marcó el desarrollo urbano de Bolonia. Los pórticos se construyeron en parte para alojar a estudiantes, y el barrio de Via Zamboni sigue siendo hoy el corazón de la vida universitaria.

Por cierto, existe una superstición entre los estudiantes actuales: no se debe subir a la Torre Asinelli antes de graduarse, porque quien lo hace no aprobará nunca. Leyenda urbana o no, muy pocos se atreven a desafiarla.

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